Las playas siempre esperan, se quedan como grandes gigantes estacionadas de por vida y el recuerdo de saberlas lejos me provoca la melancolía de querer pronunciarlas, por eso no es bueno que me digas que me puedes mandar poemas dentro de las botellas y arrojarlos al agua pensando que las corrientes del mar los llevarán hacia mis pies.
El mar esta muy lejos de mi casa y me angustia el desafortunado destino de tus letras, imaginarlas olvidadas y encallados en la arena, esperando a que alguien más las vea para ser pronunciados.
Por esa razón he dejado un mapa de mí sobre tu cuerpo, para que lo mires frente a tu espejo, mientras el tiempo no amenace con desvanecerlo, y en sus líneas te confundas para encontrarme, por que al fin que esto es un juego.
Imagino playas de encuentros inexorables, y son los mensajes de textos de los desahuciados los que no me dejan llegar a desencallar botellas sobre la arena y poder pronunciar tus poemas con mis labios.
domingo, 16 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Pues esto me lo robé del Blog de mi tan querido Rabito Migraña.
Fue algo que escribimos el y yo en el msg, a manera de chateo, y todo por que estaba aburrida.
Gracias Amigo por tus provocaciones creativas.
Migraña y Limón Opus 22
Me estoy convirtiendo en estatua,
y mis manos y mis piernas
dejaron de moverse
y mi piel es gris y huele a tierra seca.
Por eso tengo húmedos los ojos,
escucho llover adentro,
estoy hueco,
soy un pozo ,
donde escucho retumbar
el eco de tus palabras.
¿Qué son tus palabras?
¡Palabras! Voz, letras habladas.
No, son sombras,
son ecos,
son copias falsas que nos siguen
como fantasmas,
que se pliegan a las jambasde las ventanas.
¿Dónde dejo tus palabras? ¿Cómo hago para olvidarlas?
Déjame con ellas en una banca destrozada
...a la cabina de teléfonos.
¿A quién llamarías entonces?
Al tiempo, al destino y a la causalidad.
Ah, si los hubieras escuchado antes,
el tiempo te habría enseñado a esperar.
Pero la espera es una enfermedad caprichosa,
que se aleja a voluntad.
No quiero la espera, ni el olvido, ni a ti siquiera.
¿Entonces, qué buscas con esto?
Busco la vida,
¿sabes dónde está?
Entre la los moribundos,
porque son ellos los que la aprecian.
¿Cómo reconozco a un moribundo?
¿Los conoces?
¿Dónde viven?
En las calles,
en los supermercados,
en las plazas y en los bares:
son los ebrios sentimentales,
que beben para aliviar su dolor.
¿Soy yo un moribundo? ¿Eres tú?
Lo somos de jueves a martes,
entre tiempo y tiempo,
en descansos intermitentes de lo que sabemos.
Y el resto del tiempo estatuas,
goteando tiempo y soledad,
sal sobre aceras,
restos de café y de yerba,
pozos sin agua.
Fue algo que escribimos el y yo en el msg, a manera de chateo, y todo por que estaba aburrida.
Gracias Amigo por tus provocaciones creativas.
Migraña y Limón Opus 22
Me estoy convirtiendo en estatua,
y mis manos y mis piernas
dejaron de moverse
y mi piel es gris y huele a tierra seca.
Por eso tengo húmedos los ojos,
escucho llover adentro,
estoy hueco,
soy un pozo ,
donde escucho retumbar
el eco de tus palabras.
¿Qué son tus palabras?
¡Palabras! Voz, letras habladas.
No, son sombras,
son ecos,
son copias falsas que nos siguen
como fantasmas,
que se pliegan a las jambasde las ventanas.
¿Dónde dejo tus palabras? ¿Cómo hago para olvidarlas?
Déjame con ellas en una banca destrozada
...a la cabina de teléfonos.
¿A quién llamarías entonces?
Al tiempo, al destino y a la causalidad.
Ah, si los hubieras escuchado antes,
el tiempo te habría enseñado a esperar.
Pero la espera es una enfermedad caprichosa,
que se aleja a voluntad.
No quiero la espera, ni el olvido, ni a ti siquiera.
¿Entonces, qué buscas con esto?
Busco la vida,
¿sabes dónde está?
Entre la los moribundos,
porque son ellos los que la aprecian.
¿Cómo reconozco a un moribundo?
¿Los conoces?
¿Dónde viven?
En las calles,
en los supermercados,
en las plazas y en los bares:
son los ebrios sentimentales,
que beben para aliviar su dolor.
¿Soy yo un moribundo? ¿Eres tú?
Lo somos de jueves a martes,
entre tiempo y tiempo,
en descansos intermitentes de lo que sabemos.
Y el resto del tiempo estatuas,
goteando tiempo y soledad,
sal sobre aceras,
restos de café y de yerba,
pozos sin agua.
jueves, 6 de marzo de 2008
La izquierda y las muletas.
I
Tuve que caminar de nalgas por la casa, andar de rodillas. Saber que esta pierna me recordaba a cada paso lo útil que siempre había sido para mí y llorar a ratos por no tenerla y a la vez tenerla tanto como para estorbarme y hacerme tropezar por las escaleras hasta lograr enfurecerme para levantarme y maldecirla mientras ella me maldice. Pero de antemano sabe que no puedo regresar a la cama sin ella, por eso me quedo estacionada mirando el techo por horas y así por las horas que siguen, hasta que mi vejiga no se puede contener más y me obliga a levantarme de nuevo con saltos de conejo bizarro, mientras miro de reojo a mis flamantes muletas de aluminio las cuales me he negado a usar en un acto de rebeldía que no me haga recordar que soy esclava de mi pierna, de este yeso antiestético que me hace lucir un pie blancuzco y grande, y por eso tengo que hacer saltos siempre, para no míralo frente a mi y así llegar al baño y más tarde a mi cama. .
II.
Sigo recostada mientras me hundo por estas terribles ganas de rascarme el izquierdo. El izquierdo es un niño caprichoso, deseoso y egocéntrico que pide a gritos un poco de atención, por eso me provoca una comezón enfermiza, por eso miro mi pierna a cada instante, para ver si mis ojos hacen la función de mis manos, por esa razón hago caso omiso a cualquiera de sus caprichos
La desesperación me hace mirar mi ventana a cada instante y a simple vista parecen ser las once de la mañana pero también podrían ser las tres o hasta las cinco de la tarde, no lo sé, por que a cada rato me quedo en el intento de saberlo, así que me vuelvo de esta imagen recurrente que se han vuelto los artefactos de aluminio, estos seres sin sentimientos que me recuerdan que me tengo que columpiar de ellos.
III.-.
No puedo pararme, a veces tengo frío y la colcha esta muy lejos, los agrios no llegan y no salgo por miedo a que los juanes me vuelvan a asaltar. He comenzado hablar con mis electrodomésticos, justo ayer, tuve una charla con mi televisor, el que más que un objeto para mirar encendido, es un objeto para platicar apagado, por eso lo adorno con los juguetes de mi hijo sobre su antena, y lo sé, sé que me reclama por menospreciarlo, pero ese ha sido su destino en esta casa y no puedo ni mantenerlo conectado al cable de la electricidad. Hablamos para que no me platique más de las veces en que la veía gustosa en los tiempos en los que aun era casada, morbosa de saber toda clase de noticias nocivas que inducía el mundo. Ahora estoy sola y prefiero no verla más, ni soportar los infocomerciales para matar el sueño o para soñar con ellos.
V
Terminé mi charla con el televisor y sigo con la lavadora que esta dentro de mi cocina y que tiene una relación lésbica con la estufa, por eso ahora creo que es tiempo de tomar mis muletas. Me levanto y la izquierda ha empezado hacer acto de presencia, me habla tan a menudo que ya siento este dolor permanente lleva un pacto de vicio con los analgésicos y que estos ya no me pueden curar por eso ella siempre quiere llamar la atención y me hace caer al suelo mientras los electrodomésticos se burlan de mi.
V
Abro el refrigerador, creo que con el siempre he tenido una buena relación y saco una cerveza, me la tomo rapidísimo, sólo para que los demás vean que no estoy tan mal, y que me armo de valor para abrir la puerta, lo hago, no hay juanes en el exterior, el día es brillante y en mi pierna se siente entrar el aire. Salgo feliz, columpiándome como niña sobre mis artefactos de aluminio, saltando piedritas, bordos, plantas y hormigas. Ahora ya no soy la esclava de la izquierda.
Tuve que caminar de nalgas por la casa, andar de rodillas. Saber que esta pierna me recordaba a cada paso lo útil que siempre había sido para mí y llorar a ratos por no tenerla y a la vez tenerla tanto como para estorbarme y hacerme tropezar por las escaleras hasta lograr enfurecerme para levantarme y maldecirla mientras ella me maldice. Pero de antemano sabe que no puedo regresar a la cama sin ella, por eso me quedo estacionada mirando el techo por horas y así por las horas que siguen, hasta que mi vejiga no se puede contener más y me obliga a levantarme de nuevo con saltos de conejo bizarro, mientras miro de reojo a mis flamantes muletas de aluminio las cuales me he negado a usar en un acto de rebeldía que no me haga recordar que soy esclava de mi pierna, de este yeso antiestético que me hace lucir un pie blancuzco y grande, y por eso tengo que hacer saltos siempre, para no míralo frente a mi y así llegar al baño y más tarde a mi cama. .
II.
Sigo recostada mientras me hundo por estas terribles ganas de rascarme el izquierdo. El izquierdo es un niño caprichoso, deseoso y egocéntrico que pide a gritos un poco de atención, por eso me provoca una comezón enfermiza, por eso miro mi pierna a cada instante, para ver si mis ojos hacen la función de mis manos, por esa razón hago caso omiso a cualquiera de sus caprichos
La desesperación me hace mirar mi ventana a cada instante y a simple vista parecen ser las once de la mañana pero también podrían ser las tres o hasta las cinco de la tarde, no lo sé, por que a cada rato me quedo en el intento de saberlo, así que me vuelvo de esta imagen recurrente que se han vuelto los artefactos de aluminio, estos seres sin sentimientos que me recuerdan que me tengo que columpiar de ellos.
III.-.
No puedo pararme, a veces tengo frío y la colcha esta muy lejos, los agrios no llegan y no salgo por miedo a que los juanes me vuelvan a asaltar. He comenzado hablar con mis electrodomésticos, justo ayer, tuve una charla con mi televisor, el que más que un objeto para mirar encendido, es un objeto para platicar apagado, por eso lo adorno con los juguetes de mi hijo sobre su antena, y lo sé, sé que me reclama por menospreciarlo, pero ese ha sido su destino en esta casa y no puedo ni mantenerlo conectado al cable de la electricidad. Hablamos para que no me platique más de las veces en que la veía gustosa en los tiempos en los que aun era casada, morbosa de saber toda clase de noticias nocivas que inducía el mundo. Ahora estoy sola y prefiero no verla más, ni soportar los infocomerciales para matar el sueño o para soñar con ellos.
V
Terminé mi charla con el televisor y sigo con la lavadora que esta dentro de mi cocina y que tiene una relación lésbica con la estufa, por eso ahora creo que es tiempo de tomar mis muletas. Me levanto y la izquierda ha empezado hacer acto de presencia, me habla tan a menudo que ya siento este dolor permanente lleva un pacto de vicio con los analgésicos y que estos ya no me pueden curar por eso ella siempre quiere llamar la atención y me hace caer al suelo mientras los electrodomésticos se burlan de mi.
V
Abro el refrigerador, creo que con el siempre he tenido una buena relación y saco una cerveza, me la tomo rapidísimo, sólo para que los demás vean que no estoy tan mal, y que me armo de valor para abrir la puerta, lo hago, no hay juanes en el exterior, el día es brillante y en mi pierna se siente entrar el aire. Salgo feliz, columpiándome como niña sobre mis artefactos de aluminio, saltando piedritas, bordos, plantas y hormigas. Ahora ya no soy la esclava de la izquierda.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Por que quiero Mango.
Los amores recién estrenado tienen esa sensación de frescura que pierden los antiguos, pero nunca esa etiqueta que contenga una leyenda que me explique hasta donde llega su finito, son el único juguete que se puede tener por los fines de semana, mientras el resto sea ese señuelo de normalidad que los demás aparentan, por eso me permito placeres más tangibles, como el hecho de comer un chocolate, pisar la raya de las aceras ó columpiarme en alguna hamaca prestada, por eso a veces los placeres se vuelven tan rutinarios y aburridos que tengo que prestarme a los desencantos, es decir: yo sé que a todo mundo en este lugar de calor les gusta el mango, quizá por que es fresco, suculento, escurrido y tan brillante que nadie se le puede negar a su encanto, pero también sé que esa fruta de color tan brillante no es para mí, que su color no combina con la palidez de mi piel, que su jugo sólo me provoca comezón entre los dedos, pero siempre quiero estar segura de lo que ya sé, por esa razón una vez al año tengo que probarlo sólo para darme cuenta que lo que digo es verdad.
Así creo que es el amor para mi y por esa razón lo pruebo una vez al año, es así que conozco algún hombre que me haga sentir que puedo putearme la cabeza en la pared sin sentir el mínimo dolor y que más tarde me pueda mirar en el espejo con los dejos de lo que infringí, tengo que estar con alguien que me provoque escribirle casi inconciente todo un poemario de estación y así tener que leer la estación siguiente y darme cuenta que lo que escribí es horrible.
Por esa razón mejor le escribo a las moscas, a los faroles fundidos, a los cristales rotos y alguno que otro mal intencionado sentimiento.
Así creo que es el amor para mi y por esa razón lo pruebo una vez al año, es así que conozco algún hombre que me haga sentir que puedo putearme la cabeza en la pared sin sentir el mínimo dolor y que más tarde me pueda mirar en el espejo con los dejos de lo que infringí, tengo que estar con alguien que me provoque escribirle casi inconciente todo un poemario de estación y así tener que leer la estación siguiente y darme cuenta que lo que escribí es horrible.
Por esa razón mejor le escribo a las moscas, a los faroles fundidos, a los cristales rotos y alguno que otro mal intencionado sentimiento.
domingo, 2 de marzo de 2008
Algo sobre el amor y yo. "Ensayo sobre el Desamor"
Caer de la gracia del amor, es como estar tan lejos de los ojos del mismo Dios, a la vista de los buitres de dos cabeza, esperando a que tu alma muerta termine de pudrirse para carroñarte hasta los huesos.
Vivir a expensas del desencanto, parecer que cada día es igual siempre, esperando a que las horas se nos aglutinen en las capas de nuestra piel, volviéndonos viejos, cada vez más viejos, recibiendo una pesada loza sobre nuestras espaladas, sabiendo de antemano que este peso nos vuelve locos. A diario me alimento de esta tragedia con sabor a hiel, y su sabor quema el sencillo camino de mi traquea, esperando que la próxima vez sea menos doloroso y aun sabiendo todo esto, los que soñamos con el amor perfecto nos creemos a la vista de muchos valientes exhibicionista y vivimos de sentimientos que jamás debimos poseer antes, rogando hincados frente al atrio de una iglesia para que algún santo nos vuelva insensibles y menos humanos ó que por lo menos nos beatifiquen por creer que existen.
Por eso bebemos y tomamos píldoras que nos borren la memoria, para dejarnos como vegetales dormidos sobre el asfalto y despertarnos al día siguiente con la misma triste sensación de desamor.
Diez de lo que soy.
1.- Mi hijo.
2.- Bach
3.- Libros
4.- Verde
5.- Chocolates ó cerveza. (No, más bien, chocolates y Cerveza)
6.- Femputador
7.- Tintos vinos
8.- Una Noche de Dj´.
9.- Tropezarme con Locos en la calle. (de los más nobles a los más violentos)
10.- Mi hijo y primavera.
2.- Bach
3.- Libros
4.- Verde
5.- Chocolates ó cerveza. (No, más bien, chocolates y Cerveza)
6.- Femputador
7.- Tintos vinos
8.- Una Noche de Dj´.
9.- Tropezarme con Locos en la calle. (de los más nobles a los más violentos)
10.- Mi hijo y primavera.
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