Vivir con innaturalidad, esperando a que los besos se queden pegados como vetas sobre piel. A veces ciegos, a veces claros, los enamorados viven de un mundo paralelo al de los demás, sé creen que tienen un tiempo de sobra, cuando en realidad siempre les falta y se les ve escurrir a borbotones entre las comisuras de sus dedos. En ocasiones inventan mal entendidos como en una especie de simulacro en caso de desamor.
Buscan lugares comunes donde puedan toparse por casualidad, cuando en realidad sólo se están buscando. Así viven, a expensas de los sentimientos de los otros, oteándose desde lejos con la certeza de saberse conectados por sus miradas aun cuando esto signifique traspasar, por eso están en el ojo publico, son la comidilla de los desahuciados, y la estocada en el corazón de los incapacitados para sentir.
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2 comentarios:
Vaya, parece que Sabines se había quedado corto...
Está padre tu poema de Jaime Sabines
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