jueves, 24 de abril de 2008

El tigre y los arándanos

El timbre sonó, estuvo dispuesto para que ella lo pudiera alcanzar, alguien se había encargado de hacer el contacto, así fue como la puerta se abrió.
Los que miraban por las ventanillas comenzaron a excitarse, algunos empezaron a salivar en exceso. Fue así como ella irrumpió en el lugar, con un gesto de ingenuidad desbordada, luciendo como un monigote rebotando, una mariposa regordeta la cual no cabía en sí de la felicidad. La enana paro en seco, justo cuando se percato de la mirada de los snuff .
Más tarde sé escucho un rugido que inundo el lugar y yo me deje sumergí en el sonido para dejar de ser la persona que había sido, así me tumbe en la nota baja como si su resonancia vibrara en mis entrañas, recorriendo suavemente la circulación de mi sangre, después el grito de la enana, pero con una nota tan alta que su agudo comenzó a erizar mi piel, más tarde silencio, y esos entrecortados balbuceos de algún idioma que no acaba de entender, sólo podía comprender el sentido de sus suplicas melódicas. Era un acto de fe mirar como ella trataba de calmar a la bestia, pero el tigre nunca dejo de ser fiel a su naturaleza, y llevaba a la mujer entre sus garras de un lugar a otro, jugueteaba con ella con una sutileza de tortura.
Por eso, cuando el tigre la tomó por el cuello para asfixiarla y después mordisqueó el cráneo, me sentí sumamente aliviada, fue como un guiño en mi pezón, una caricia el los testículos del hombre que estaba a mi lado.
Cuando sacaron al tigre del lugar, anduvimos como moscas revoloteando sobre su cuerpo, quisimos hurgar sus marcas, me sentí chacal tratando de comer con la mirada, por eso me acordé de mi verdadera naturaleza, y aparente asco de los otros chacales, y me fui a la habitación continua a comer arándanos para olvidarme de la sangre.

1 comentario:

Güevo dijo...

¡¡¡Buenas noticias!!! Parece ser que enamorada escribes mejor.
¡¡¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!